Sobre Asfalto > Marquesinas

El pasado y el futuro y el presente están al otro lado.


Sucedió en la parada

La Marquesina es un lugar para mucho más que para protegerse de la lluvia, viento o lo que arrecie.

No me acostumbrado su presencia, ya sea espontáneas o premeditadas. El grafismo representa: el deseo de notoriedad; vía de expresión artística; es la forma de destacar en la monotonía de paredes y limites; es un espacio que apropiado deja por la fuerza de ser blanco; es ventana para una persona que se oculta; una forma de abrir una ventana enorme al interior de uno.

Pertenece al mobiliario urbano del ayuntamiento y como todo es objeto de ira, lugar de conversación, de lectura, de espera, de contemplación. Objeto reclamado en su ausencia, ring de discusiones, rincón para los afectos, punto de inicio de la cola —no siempre respetada—, y de no pocos malabares para sacar la tarjeta bonobús, mientras contestas una llamada, te pones en la cola, ya que estabas leyendo un libro.

Nevada de 2018 en Zaragoza.
Nevada de 2018 en Zaragoza. Avenida Pablo Ruiz Picaso.
Grafiti en la parada del tranvia de Gran Vía.
Grafiti en la parada del tranvia de Gran Vía.
Para de autobús en plaza de Aragón en fiestas del Pilar.
Para de autobús en plaza de Aragón en fiestas del Pilar.
Parada frente al cento comercial Gran Casa.
Parada frente al cento comercial Gran Casa.
Corredores preparando la maratón de Zaragoza, en El barrio de Parque Goya.
Corredores preparando la maratón de Zaragoza, en El barrio de Parque Goya.
Efectos del bandalismo.
Efectos del bandalismo.
Escaracha.
Escarcha

Esta entrada pertenece al proyecto “Sobre Asfalto“. Y aparece primero en www.nicolasbeltranlopez.es

La marquesina, lugar de encuentro. The marquee meeting place.

La Marquesina es un lugar para mucho más que para protegerse de la lluvia, viento o lo que arrecie. Marquee is a place for much more than to protect themselves from the rain, wind or be fierce.

La Marquesina es un lugar para mucho más que para protegerse de la lluvia, viento o lo que arrecie. Pertenece al mobiliario urbano del ayuntamiento y como todo es objeto de ira, lugar de conversación, de lectura, de espera, de contemplación. Objeto reclamado en su ausencia, ring de discusiones, rincón para los afectos, punto de inicio de la cola —no siempre respetada—, y de no pocos malabares para sacar la tarjeta bonobús, mientras contestas una llamada, te pones en la cola, ya que estabas leyendo un libro.

Un pequeño reducto de metal y vidrio que vino a Zaragoza hace ya años. Aún recuerdo las que se colocaron en la plaza de España.  Lugar para el descanso de abuelos y ver información de autobuses, así como publicidad —ya que aunque parece poca cosa requiere de cuidados y corriente eléctrica para su función—. Soy usuario del autobús, leo en ellos, escucho música, contesto mensajes, converso con conocidos, y ha lugar a malhumorarse —los motivos te los dejo a ti— y desde que regresó el tranvía a Zaragoza no he dejado de usarlo y gracias a la pericia de los conductores disponemos de un buen servicio —menos en periodos de huelga—.

Pienso que nos se ha logrado la marquesina perfecta, pero ésta empieza a parecer bastante. Somos muchos los que compartimos este espacio, y en el predomina el respeto —he oído de iniciativas para declararlo espacio sin humos—, el dialogo entre desconocidos que buscan información de cualquier tipo, y en días lluviosos el personal hace “piña” para el aprovechamiento máximo del espacio.

La vida de todos los ciudadanos esta intercalada la presencia de la marquesina y no pocas historias podrían contar. La marquesina es expresión del orden que se da a si misma la ciudad, y los habitantes de esta puedan hacer uso de forma ordenada de los medios de transporte públicos.